Y cuando todo parecía perdido... se alzó el viento. Vino de donde la mar, con húmedos ecos en su interior que refrescaron la asfixiante atmósfera. Incrédulo, el hombre dejó de matar y miró hacia lo alto. Algo parecía estar cambiando, algo indefinido...
Pronto lo descubrió: las nubes de ceniza empezaban a alejarse hacia el horizonte empujadas por el viento, y la luz empezó a iluminar el paisaje tras la batalla. Nada quedaba a su alrededor, muerte y desolación por compañía. Miró sus manos teñidas de sangre, la mujer que a sus pies agonizaba...
La tomó en sus brazos y besó sus labios. Insufló en su interior el aire recién aspirado. Y sucedió el milagro... Cuando todo parecía perdido, la mujer volvió a respirar, volvió a la vida para un nuevo comienzo, repleta del viento del mar. Nunca volverían a separarse.




