Hay algo que me ha estado rondando en la cabeza en los últimos días y esperé su respuesta Alexis, antes de comentar. Si bien, el compañero No se quien, define con mucho acierto que la poesía es un recurso del lenguaje para acercarse a la verdad, no dejo de preguntarme esto:
¿A qué verdad se acercan los recursos como las palíndromas, las jitanjáforas, las eufonías y cacofonías, etc.?
Si bien podemos darle algún significado a estos "diablitos", dudo que la intención del poeta se base en utilizar dicho significado o provocar una interpretación al utilizarlos. Su valor es meramente estético y digamos, poco lógico. Nada ponen de manifiesto y su uso obedece más al motivo lírico que como parte de un planteamiento o idea. A veces escribimos algo, porque suena bien o, para no caer en banalidades, lo escribimos tanto para que se entienda el significado y al final, sea agradable leerlo.
El otro punto es que para la poesía no existen reglas y de existir, éstas son flexibles, ambiguas y efímeras. La misma gramática es respetada por unos y torcida por otros y al final, cada quien escribe como se le antoja; siempre bajo el amplio resguardo del estilo, que sigue siendo personal y único.
Así, me atrevo a decir que la poesía además de ser un recurso del lenguaje para aproximarnos a la verdad, es también un recurso de la verdad para modificar, ampliar y trascender el lenguaje. Somos artesanos que no confían siempre en su herramienta de trabajo.
... Sale el as ...





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