Alexis,
Por extensión, no he logrado terminar de leer su poema; pero puedo advertir en su trabajo, bastante detallado y profundo, que sus reflexiones han alcanzado cierto grado de madurez no producto de la casualidad; sino más bien, de la de la dedicación. Percibo amor, amor al conocimiento que le ha sido y le será bastante útil en la era que está por comenzar a partir del 21 de diciembre del presente año.
Mi camino: místico, poético y por ende, filosófico; me ha llevado a entender no solo conceptos relacionados con la mente, con el cuerpo, con lo físico y lo metafísico, lo lógico, lo absurdo y lo impensable. He aquí algo que he podido entender a través de mi vida y de mis últimas reflexiones:
Supongamos que estoy frente a usted y que en medio de nuestra conversación me propongo hallar una demostración o explicación satisfactoria a la cuarta dimensión del universo que nuestro cerebro puede percibir y que lo ha hecho reflexionar tanto. Mi manera de explicar el tiempo sería tan simple como mover mi brazo derecho de arriba hacia abajo.
Al hacer esto, su cerebro percibe el movimiento y el fenómeno del del desplazamiento es completamente comprensible para usted y para todos; pero además percibe con el movimiento que el tiempo ha pasado, que algo a sucedido, que mi brazo ya no está dónde solía y ésto, mi amigo, es el tiempo: la percepción de los cambios que ocurren en el universo.
En la dialéctica, el tiempo plantea un problema en tres dimensiones; el hombre está tratando de saber lo que fue (la historia), lo que es (el presente) y lo que será (el futuro) y está situación solo será resuelta cuando la percepción de los cambios se afine en el cerebro humano y ésto comenzará a ocurrir, con el cambio de era que mis abuelos mayas predijeron.
En los años '50, el doctor W.O. Schuman descubrió el efecto de resonancia "Tierra-Ionosfera-aire" y se descubrieron las llamadas Ondas Schuman, producidas en la atmósfera y que coinciden exactamente con las ondas alfa producidas en el cerebro humano en una frecuencia de 7.84 hertzios. Ocurre que desde 1,980 la frecuencia de las Ondas Schuman aumentó de 7.83 a estar entre 11 y 12 hertzios y, por ello, es que usted detecta que los días corren más rápido, que los cambios son más veloces, las modas terminan rápidamente y todo en general, se acelera. Resulta que, todo en general, está acelerado en el planeta.
En este momento a nivel científico, ocurren dos hechos singulares. Uno es el que ya he referido en cuanto a la aceleración de las ondas Schuman y el otro es el que ocurre en Suiza, con la búsqueda de la partícula o campo energético que unifique los otros que ya conocemos. Cuando comencé a estudiar física sabíamos que existían 4 fuerzas naturales fundamentales: la fuerza gravitacional, la fuerza eléctromagnética, la fuerza nuclear débil y la fuerza nuclear fuerte. Posteriormente supe que se había descubierto una unificación más y pasaron a ser 3 fuerzas fundamentales. Encontrar la unificación de los campos será posible a partir del cambio en la percepción del tiempo y la comprensión del mismo. El ser humano dará un salto evolutivo y podrá percibir aún una quinta dimensión del universo, la cual le será difícil comprender en un inicio.
Habrá confusión, agitación quizá ante los cambios; pero lo prometido hace que valga la pena la espera. Resulta que la era que comienza es un sueño hermoso: es la era del amor, de la paz y de la reconciliación de todos los seres humanos que seremos más tolerantes. ¿Qué pasará exactamente el 21 de diciembre? No puedo saberlo, solo sé que el ser humano se volverá más místico, el amor será más fácil, las relaciones más apacibles y más cordiales. ¿Qué hacer ante el cambio? Sugiero que nos esforcemos en entender dicho misterio, hacer por dejar envidias y rencores para ir pronto hacia el nuevo despertar del hombre. El sufrimiento y el temor acabarán.
Saludos y abrazos.
Pablo Chavarría.





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