¡Precisamente!, en el primer párrafo de mi anterior respuesta digo exactamente lo mismo que usted dice con su segundo párrafo. Observe que hago hincapié en que la economía es una ciencia empírica, y que sus teorías deben ser sometidas a la práctica para así saber cuán eficaces pudieran ser estas. Ni más ni menos. Pero por otro lado, no olvidemos que la economía, como ciencia al fin y al cabo, debe establecer y plantear sus conocimientos por medio de teorías; ¿o no?...Y por supuesto, ¡e insisto!, será la práctica la que se encargará de refrendarlas.
Respecto al matemático norteamericano John Nash, hace más de diez años vi la película (¡muy buena, por cierto!), pero él también desarrolló sus conceptos e ideas por medio a definiciones y teorías, las cuales, tal y como usted dice, efectivamente les valieron un premio nobel de economía. El problema es que independientemente al equilibrio que haya logrado "demostrar" (...) John Nash entre el interés común y el personal, habría sólo que ver cómo se ha dado éste "equilibrio" en el seno de la mayoría de los países del mundo (Haití y Etiopía, para sólo nombrar dos pequeños ejemplo...). Parece que más puede y pesa el interés personal, que el colectivo.
Un pequeño ejemplo para meditar. Supongamos que usted y yo nos encontramos en medio de un caluroso desierto, y ambos nos estamos muriendo de sed. Pero de repente, nos hallamos una cantimplora llena de agua fresca y cristalina. Entonces, según la teoría ( o la ley) del Dr. John Nash, como existe un "equilibrio" entre el interés común (el de usted y el mío), vs. el interés personal (el suyo o el mío), lo ideal sería que ambos compartiéramos esa cantimplora de agua mitad y mitad; ¿cierto? Ahora bien, le pregunto: ¿qué impediría que yo me tome toda el agua, y lo deje a usted morirse de sed? ¿O que por el contrario, quien lo hiciera fuera usted en contra mía? ¿Dónde está aquí el "equilibrio" del Dr. John Nash? Por lo tanto, ¿qué nos asegura que entre los habitantes de la ciudad griega de Volos no ocurrirá exactamente lo mismo?
Lo invito para que visite a Wall Street, y les pregunte a los grandes jerarcas de la economía mundial, qué opinan ellos sobre esta ley descubierta por el eximio matemático estadounidense. Es muy probable que no quiera escuchar la respuesta que ellos les darían...
Hace muchos años, cuando aún era un niño de poco menos trece años, escuché un refrán que decía: "El amor y el interés se fueron al campo un día, pero más pudo el interés que el amor que le tenía".
Saludos.





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