En primer lugar, Antonio, para mí no fue ninguna molestia el haber leído tu excelente artículo; al contrario, más bien fue un gran honor el haberlo hecho. Y por otro lado, ahora comprendo mucho mejor el sentido que quisiste darle a tu juicio sobre las experiencias personales, y es muy probable que talvez no supe comprenderlo en la justa dimensión con la cual lo expresaste. Mas no obstante, hermano, y tal como te digo, ahora sí lo he asimilado mejor.
En relación a la escritora venezolana citada por mí en la anterior respuesta, te diré que si no te la nombré, fue porque no recuerdo su nombre. De hecho, sólo la he visto una vez en mi vida, y fue por causas fortuitas, cuando viendo un canal de televisión de éste país, de pronto empiezan una entrevista con ella, la cual, por la forma de cómo se inició la misma, rápidamente me llamó la atención y la vi completamente. Pero como te digo, en verdad que no la conocía. Lo que sí recuerdo bien es que ella es una mujer muy culta, creo que es profesora universitaria, ha escrito libros, y es de avanzada edad; a lo sumo debe pasar de los noventa años, quizás muy próximo a los cien...También recuerdo en dicha entrevista, que esta profesora disertó con el periodista que la entrevistó sobre varios temas relacionados con las artes y las ciencias, en cuyos comentarios exponía con mucha seguridad en sí misma sus puntos de vistas, y era de admirar cómo esta mujer, aún teniendo tan avanzada edad, se mantenía tan lúcida, como si apenas tuviera poco más de treinta o cuarenta años. No cabe dudas que ejercitar el cerebro es tan importante como hacerlo con los músculos del resto del cuerpo...




Citar
